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¿Cómo se hace magia? Muchas veces, con ciencia

La magia es el arte de crear una ilusión. El origen de esta palabra viene del sánscrito maga, que quiere decir “ilusión”. También se sabe que proviene del griego mageia, que significa “cualidad de lo sobrenatural”.

Hacer aparecer, desaparecer o levitar objetos o personas en medio de un espectáculo es parte de esa magia. Se trata de hacer ocurrir cosas que no podrían suceder de esa manera según la racionalidad.

Las ilusiones que crean los magos en sus presentaciones, y que fascinan a grandes y a chicos, son muchas veces ilusiones ópticas. Los trucos con cartas son un clásico. Sin embargo, otras veces los actos de magia no son más que ciencia. Muchos trucos se fundamentan en el uso de elementos de la Tabla Periódica para generar determinadas reacciones.

Los magos, aunque uno no se detenga a pensar en eso, saben mucho de ciencia, de las propiedades de los elementos químicos. Todos sabemos, por ejemplo, que el helio hace flotar los globos. Eso es una cosa y otra muy distinta es la que hizo el mago David Blaine en septiembre del año pasado.

Este ilusionista hizo los cálculos correspondientes -vaya que no podía equivocarse- y permaneció por más de 40 minutos colgado a 20 mil pies de altura, pendiendo de 52 globos que habían sido inflados con helio. Llevo a cabo su hazaña sobre el desierto de Arizona, en Estados Unidos.


Tipos de magia

Hay actos de magia, los más clásicos, que se realizan usando monedas y naipes. Otros se llevan a cabo usando gases. Sí, gases.

Los gases que se usan en estos trucos son todos incoloros, inodoros, insípidos y por supuesto, no tóxicos. Es gracias a estos gases que se crea la ilusión, que los magos logran que el público esté convencido de que lo que ven ocurre, no por efecto de la ciencia y las propiedades de estas sustancias, sino por arte de magia.

Eso sí, te hacemos esta ADVERTENCIA: estos trucos deben efectuarse con las correspondientes medidas de seguridad y bajo la supervisión de expertos.


Papel mágico: no se moja

Papel mágico(Aire)

Al público se le muestra un papel y se le dice que es mágico, que no se moja. Se debe disponer de una pecera, se mete dentro de un vaso de vidrio el papel mágico, que está seco. Se introduce hasta el fondo del vaso, haciéndole presión con los dedos.

Ahora se le da vuelta al vaso, haciendo que su base quede hacia arriba y se comprueba que el papel no se cae. Teniendo el vaso en esa misma posición, se introduce, derechito, hasta el fondo de la pecera.

Se procede a sacar el vaso del agua, siempre en ángulo recto. Una vez fuera del agua, se saca el papel del vaso. ¿Cómo está? ¡Seco!

¿Cuál es el truco? El aire llena el vaso. En efecto el vaso está lleno de aire y por eso el agua no puede entrar y el papel no se moja, aunque entra hasta el fondo de la pecera.


La vela que se apaga con una poción invisible

(Dióxido de carbono)

Este truco es sorprendente. Se coloca una vela dentro de un frasco transparente, con la llama encendida. Se le advierte al público que la llama se apagará con una poción mágica, invisible, que supuestamente está dentro de una jarra de vidrio.

El mago ubica el frasco con la vela a la vista de todos. Se toma la jarra y se inclina sobre la boca del frasco, como quien está sirviendo agua. ¿Qué ocurre? De inmediato, y aunque a simple vista nada ha caído sobre la vela, la llama se apaga.

¿Cómo se logra este efecto? ¡Con dióxido de carbono! Se trata de un gas incoloro e inodoro, que es más denso que el aire. Antes de iniciar el espectáculo, el mago llena la jarra con dióxido de carbono.

La llama de la vela se mantiene flameando gracias al oxígeno que está en el aire que respiramos, pero cuando se inclina sobre la vela la jarra llena de co2, aunque no se ve, el dióxido de carbono cae justo sobre la vela. Al desplazar el oxígeno la llama se apaga. ¡He ahí la magia!


La tiza que se desliza sola sobre una pizarra

(Nitrógeno líquido)

Se coloca una pizarra metálica sobre una mesa, luego se sumerge una tiza en nitrógeno líquido, elemento este que siempre debe ser manipulado con guantes. El mago le dice al público que la tiza está sumergida en una sustancia mágica. Con unas pinzas se saca la tiza y se coloca sobre la pizarra. De inmediato se observará que la tiza se desliza vertiginosamente y de forma casi automática de un lado hacia el otro de la pizarra.

¿Por qué ocurre esto? Porque el nitrógeno líquido con el que fue empapada tiza está a -196° C y cuando entra en contacto con la pizarra, que está a temperatura ambiente, se empieza a evaporar.

Ese vapor genera una capa de una especie de humo, que impide que la tiza entre en verdadero contacto con la superficie de la pizarra y que hace que se desplace de un lado a otro.


El arte de hacer levitar objetos ¡Increíble!

(Hexafluoruro de azufre)

Se llena una pecera con hexafluoruro de azufre. Se trata de un gas incoloro, inodoro y, muy importante, no tóxico. Luego, el mago le indica al público que con sus poderes mentales hará flotar un barquito hecho con papel aluminio.

Se pone el barquito sobre la pecera: no se irá al fondo, sino que flotará, como levitando. ¡Pura magia!

¿Cómo ocurre esto? El hexafluoruro de azufre es cinco veces más denso que el aire. ¡Ahí está el truco!

Ahora, para rematar el show, el mago puede hacer un acto más. Se introduce un vaso de vidrio a la pecera y se hace como si lo estuviera llenando con la pócima invisible que hay en el fondo. Luego hace como si estuviera colocando la pócima que tiene en el vaso en el interior del barquito. Precisamente por el peso del hexafluoruro, el barquito se irá hundiendo, hasta llegar al fondo.

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