Cloro

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Cloro

El cloro es uno de los elementos químicos más usados por todos. En la corteza terrestre, es uno de los elementos más comunes. Si bien, en general es conocido como un desinfectante, hay muchos usos de esta sustancia química, que podemos ver en la vida diaria. Es por esto, que te hablamos de su historia, dónde lo encontramos y sus muchas curiosidades.

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En la química

El cloro, como elemento químico, está situado en el grupo de halógenos de la tabla periódica. Su número atómico es 17 y su símbolo es CI. El CI, en estado puro, es un gas amarillo que está formado por moléculas diatómicas. Lo que quiere decir que, están formadas por dos átomos del mismo o distinto elemento químico inclusive.

¿Sabías que el cloro es más pesado que el aire?, pues si, es una de sus curiosidades. Es unas 2,5 veces más pesado que el aire y tiene olor desagradable y venenoso. Sin embargo, en la vida, es 100% esencial.

Otra de sus curiosidades, es que el cloro no se encuentra en estado puro en la naturaleza. Esto, debido a que reacciona con mucha rapidez con otros elementos y compuestos químicos. ¿Y entonces cómo se encuentra? El cloro o CI, solo se consigue formando parte de cloruros y cloratos, sobre todo en el conocido cloruro de sodio, pero también en minas de sal y en el mar.

Numero Atómico 17
Masa molecular 35,453
Gravedad específica, gas(°F) 2,49
Gravedad específica, líquido(°C) 1,41
Densidad crítica 0,573 g / ml
Punto de fusión −101,5 ° C
Punto de ebullición −34,04 ° C

¿Cómo se obtiene el cloro?

Como bien dijimos, es casi imposible obtener el cloro sin haberlo combinado con otro elemento, debido a su alta radiactividad.

Es por ello, que para obtenerlo se deben emplear tres métodos, para así conseguir más del 95% de su producción; estos son: electrolisis con celda de amalgama de mercurio, electrolisis con celda de diafragma y electrolisis con celda de membrana.

Historia del Cloro

Fue en 1774, cuando el químico alemán-sueco, Carl Wilhelm Scheele, descubrió el cloro en su forma pura. Todo se dio al momento de una reacción de óxido de manganeso (IV) con ácido clorhídrico. El nombre ‘cloro’ fue dado a esta sustancia solo en 1810 por Humphry Davy, quien descubrió que Carl había descubierto un elemento. Pero, Filip Walter, químico especializado en nomenclatura, fue quien asignó este nombre polaco finalmente.

Posteriormente, fue producido el cloro líquido en 1823 por el químico inglés Michael Faraday.  A partir de ese momento, el cloro se convirtió en una característica permanente de muchos campos de la vida, encontrando numerosas aplicaciones.

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Aplicaciones del cloro

Este gas tiene múltiples aplicaciones, como bien comentamos, no solo en la vida cotidiana, sino también en la industria química.

En esta industria, se obtiene el elemento a través de sales naturales como la silvina, carnalita o la sal gema. Luego, es usado directamente o también puede ser empleado en la fabricación de otros productos químicos. Cabe destacar que existe mucha diversidad si de sustancia y materiales hablamos, que se fabrican a partir del CI.

Asimismo, el cloro también puede ser usado directamente. Como suele suceder con el agua que consumimos día a día proveniente de nuestros grifos. En gran parte de las instalaciones potabilizadoras, se aplica mediante un proceso denominado “cloración del agua”, que consiste en disolver gas cloro en el agua a tratar.

A su vez, también tenemos uno de los usos más antiguo del cloro, que es por supuesto, dentro de la cocina para la desinfección de alimentos. Desde hace más de 100 años, el proceso de cloración que usamos en nuestras comidas, tiene una ventaja definitiva sobre otros métodos como el uso del ozono o de la radiación U.V., y es su acción definitiva en la eliminación de bacterias.

Y también conocemos su aplicación como agente blanqueador. Método usado tanto en fábricas textiles como la pasta para la fabricación de papel. Este es el uso más antiguo que el de la cloración de las aguas. A principios del siglo XIX, en el momento en el que el cloro fue reconocido como elemento químico, se usó junto a otros compuestos para la decoloración del algodón.

Sin embargo, según expertos, la aplicación más importante de este gas, es la fabricación de PVC. El conocido PVC o cloruro de polivinilo es un material económico y versátil que se utiliza en una variedad de aplicaciones.

Entre los más reconocidos se encuentran: la edificación y construcción, cuidado de la salud, electrónica, automóviles y otros sectores, como en productos que van desde tuberías y revestimientos, bolsas de sangre y tubos hasta alambres.

Es por ello que alrededor del 35% del cloro fabricado, es destinado a la producción de este polímero.

Ahora bien, los compuestos de cloro también son de suma importancia, pues, se usan directamente o para obtener sustancias floculantes, es decir permiten que partículas en suspensión se aglutinen y puedan separarse del resto del agua que pasa por una depuradora de aguas residuales, por ejemplo.

Así que, en resumen, el cloro (CI) se encuentra en todas partes: al tomar medicinas, al lavarse los dientes y hasta en tomar un vaso de agua. Incluso existe presencia de cloro en el aparato digestivo, donde depende de un compuesto de cloro para descomponer los alimentos: el ácido clorhídrico.

No todo son efectos positivos

Si bien, este como muchos elementos, tienen aplicaciones positivas que rescatar, también debemos entender que existen ciertas precauciones que se deben tener en cuenta al manipular CI.

El cloro provoca irritación en el sistema respiratorio, especialmente en niños y personas mayores. En estado gas irrita las mucosas y en estado líquido quema la piel. Se puede detectar en el aire por su olor a partir de 3,5 ppm, siendo mortal a partir de unos 1000 ppm. Se usó como arma química en la Primera Guerra Mundial.

Una exposición aguda a altas (pero no letales) concentraciones de cloro puede provocar edema pulmonar, o líquido en los pulmones. Una exposición crónica a concentraciones de bajo nivel debilita los pulmones aumentando la susceptibilidad a otras enfermedades pulmonares.

En muchos países se fija como límite de exposición en el trabajo para este gas 0,5 ppm (media de 8 horas diarias, 40 horas a la semana).

Se pueden producir humos tóxicos cuando se mezcla hipoclorito de sodio con urea, amoniaco o algún otro producto de limpieza. Estos humos consisten en una mezcla de cloro y cloruro de nitrógeno; por lo tanto, estas combinaciones deben evitarse.

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