Condiciones ambientales críticas para el éxito
Para que un armario indoor rinda al máximo, es fundamental replicar y potenciar las condiciones de la naturaleza de forma artificial:
– Iluminación y Temperatura: El armario debe contar con un foco de luz potente, generalmente ubicado en la parte superior. La inyección de CO2 es más efectiva cuando la temperatura de la carga lumínica se mantiene entre los 28°C y 32°C, lo que estimula un metabolismo acelerado.
– Fertilización Carbónica: Mientras que el aire exterior tiene apenas 300-400 ppm de CO2, un armario indoor bien gestionado requiere elevar estos niveles a 1.500 ppm (0,15%). Este aporte debe realizarse exclusivamente durante la etapa de floración, ya que si se aplica durante el crecimiento inicial, la planta podría superar los límites físicos del armario.
– Humedad y Riego: Al ser un espacio pequeño, la humedad es más fácil de controlar con un sistema de riego (manual o automático) y bandejas de recolección de agua que mantienen la higiene del cultivo.
Instrumentos y componentes esenciales
Un armario indoor de alta calidad viene diseñado para integrar todos los elementos técnicos en un solo lugar:
1- Contenedor Reflectante: El interior del armario debe estar recubierto con material reflectante (como Mylar) para aprovechar cada rayo de luz y dirigirlo hacia las partes bajas de las plantas.
2- Balastrador y Filtro Antiolor: El balastrador regula la potencia eléctrica para las lámparas, mientras que el filtro de carbón activo es indispensable para neutralizar los aromas intensos del cultivo antes de que el aire salga al exterior (se recomienda colocar el armario cerca de una ventana).
3- Sistema de Extracción: Aunque los armarios requieren equipos menos potentes que una habitación, necesitan ventilación para renovar el aire y evitar la acumulación de calor excesivo.