Ventilador no invasivo BIPAP y otros sistemas para tratar covid-19

Tratamientos para enfermedades respiratorias comunes, como el ventilador no invasivo BIPAP o CPAP, incluso técnicas de terapia de oxígeno de alto flujo, ahora se encuentran en el ojo del huracán. Resulta que esta clase de procedimientos, ya sea en su estado normal o con algunas mejoras y actualizaciones, son efectivos para combatir el coronavirus en su peor etapa.

Estas técnicas se empezaron a estudiar como una alternativa cuando los sistemas de salud de países más desarrollados, como Italia y China, comenzaron a colapsar. Sin camillas ni respiradores artificiales para garantizar la vida de millones de infectados. Esta clase de prototipos, por su naturaleza de acción, se comenzaron a mirar como una solución viable.

Con esta perspectiva, la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile (USACh) patentó un equipo con capacidades de respuestas. Este es el resultado de la reconversión rápida del ventilador no invasivo BIPAP y CIPAP. El nuevo equipo médico se desarrolló en tiempo record y lleva por nombre “Aleón”.

Su creación responde al trabajo conjunto de expertos de todo el planeta bajo una alianza público privada. Cabe destacar que, a principios de mayo ya estaban disponibles 1.000 aparatos de lo que resultó como combinación del ventilador no invasivo BIPAP y CPAP, y se proyectan muchas más. En este sentido, autoridades sanitarias vinculadas a gobiernos chilenos anteriores señalaron que, de ser necesario, la nueva tecnología médica estaría disponible en territorio nacional.

 

Más alternativas para coronavirus relacionadas con el ventilador no invasivo BIPAP

 


De igual modo, especialista señalan la funcionalidad de estos equipos en un periodo de la enfermedad pre-UCI. Es decir, el ventilador no invasivo BIPAP, hasta el CPAP que tiene menor potencia, por si solos se pueden aplicar a los pacientes con sintomatologías no tan graves desde su hogar, sin necesidad de ser intubados. Para disipar los síntomas, esta clase de técnica se pueden aliar con otras, como el uso de esteroides para modular la respuesta inflamatoria, heparinas para contrarrestar efectos procoagulante y la prescripción de medicamentos específicos que reducen la carga viral (hicrocloroquina y azitromicina). También se puede usar la cánula de oxígeno. Incluso, la University College London diseñó un CPAP-COVID, aprobado para su uso por el National Health Service (NHS) de Inglaterra. Su reproducción se puede masificar rápidamente.

Por otro lado, tenemos la posibilidad de usar la oxigenación de alto flujo. Esta terapia la puso sobre la palestra mediática el ministro de salud, Jaime Mañalich, durante una rueda de prensa el pasado 26 de mayo. Según aseguró, esta técnica se puede aplicar a pacientes de coronavirus graves para sustituir o postergar el uso de ventilación mecánica. En términos numéricos, la autoridad sanitaria explicó que, se reduce en un 40% la posibilidad de someter al contagiado a métodos respiratorios mecánicos más invasivos. Lo que supone que 40 de cada 100 pacientes evitan termina sedados, intubados y con bloqueos neuromuscular.

El oxígeno de alto flujo suministra 60 litros de aire por minutos y reduce la estadía en UCI a solo dos semanas. Este se empezó a usar para tratar el covid-19 en China, Europa y Estados Unidos, pero actualmente se aplica en Chile, especialmente en el Hospital Clínico de la Universidad Católica y en la ex Posta Central.

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