Control pH con dióxido de carbono como neutralizante

El control pH es de rigurosa importancia en los procesos industriales. Mantener monitorizados los niveles de acidez es un indicador de calidad. Se aplica tanto al producto final, como a las soluciones que se ocupan en los procesos. ¡Aprendamos sobre el control de ph!

Su punto de mayor auge es la industria alimentaria, ya que mantener el pH a raya es sinónimo de conservación higiénica de los productos. Además, dan fe de la preservación desde su elaboración, hasta que cumplen la trayectoria de la fábrica al supermercado y luego al hogar del consumidor.

Lo primero es conocer propiamente qué es el pH. Este se define como una medida de acidez o alcalinidad de una disolución. Básicamente, indica la concentración de iones de hidrógeno, de allí viene su nombre. Ahora bien, el dióxido de carbono (CO2) se puede emplear en la neutralización de efluentes alcalinos y la regulación de pH especialmente en el tratamiento del agua potable y residual. ¿Sabes cómo se hace el tratamiento de aguas residuales?

La intervención de este gas en el proceso de control trae consigo múltiples ventajas. Para empezar, las condiciones de seguridad laboral incrementan al evitar el uso de gases tóxicos y minerales corrosivos, como el ácido sulfúrico, nítrico o clorhídrico. En su lugar se aplican efluentes de mayor calidad.

 

Beneficios económicos y medioambientales de usar CO2 para el control pH

 

control pH control del ph


En cuanto a lo económico, el control pH con CO2 disminuye las inversiones en mantenimiento. Más concretamente, se ocupa menos agua y energía, como consecuencia de la reducción de lavados. También se elimina el fenómeno de corrosión de las instalaciones y la materia prima es de fácil acceso, ya que se encuentra en el medio ambiente. De hecho, este gas se encarga de regular naturalmente el pH en ríos y mares.

Por otro lado, con el control pH por medio del CO2, desparece el riesgo de sobre acidificación, ya que el nivel de acidez no puede bajar de 6,5. Además, ocurre una reducción significativa de la generación de oxidantes.

Si nos vamos al impacto medioambiental, resalta la disminución de la emisión de gases con efecto invernadero y su alta solubilidad en el agua. Por ejemplo, si se aplica como regulador de acidez en el líquido vital, se evita la formación de sales residuales, como cloruros o sulfatos. También contribuye a que el CO2 se fije en el agua en forma de bicarbonato, evitando así su emisión a la atmósfera.

Por el área de manejo, tenemos técnicas de dosificación, instalación y suministro muy simples. Cabe destacar que, en esta técnica el dióxido de carbono puede implementarse en grandes caudales o pequeñas cantidades. Otra de sus cualidades relevantes es que se define como un gas criogénico, es decir, no presenta problemas de congelación.

 

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