Dióxido de carbono en bebidas: burbujas y calidad garantizadas

El dióxido de carbono en bebidas burbujeantes tiene una amplia diversidad de funciones que a lo mejor no conocías. La mayoría de las bebidas como refrescos y otras bebidas carbonatadas deben su conservación, potente sabor y buen aroma a la propiedad antioxidante que les brinda el co2 en bebidas gaseosas.

Un ejemplo de ello es la cerveza. En ella, el dióxido de carbono para bebidas controla la calidad y la pureza al afectar el sabor óptimo de esta bebida carbonada. Ambos se encuentran constantemente en contacto y, por lo tanto, es necesario que el gas utilizado sea de máxima calidad y que disponga de los certificados necesarios para el uso alimentario.

Es por eso que el co2 en bebidas gaseosas cobra más importancia en la industria alimentaria, específicamente en la producción de refrescos, vino, cerveza o vino espumoso de calidad estándar. Una de sus aplicaciones más conocidas es la de estabilizador del sabor. Sin embargo, su uso obedece principalmente a los hábitos de consumo y las preferencias de sabor específicos de cada sector.

 

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Procesos típicos del dióxido de carbono o CO2 en bebidas

 


Además de las burbujas que caracterizan a todas las bebidas carbonatadas, el dióxido de carbono en bebidas cumple otras funciones tales como proporcionar un estado refrescante en su forma de ácido carbónico disuelto en agua. Reduce, además, la formación indeseada de espuma. Sus ámbitos de aplicación suelen incluir:

 

  • Carbonatación

La carbonatación de bebidas refrescantes requiere CO2 en forma de compuesto gaseoso a alta presión. El objetivo es liberar la mínima cantidad posible de CO2 y lograr una proporción óptima en la mezcla.

 

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  • Fermentación

El llamado proceso de fermentación se practica en muchos mercados e implica la adición de CO2 a vinos sin gas, es decir, vinos sin efecto espumoso: La oxidación del vino a menudo tiene un impacto negativo sobre el color y el aroma. La aplicación selectiva de co2 para bebidas también hace posible la eliminación de aromas indeseados en el vino.

El dióxido de carbono también es un elemento esencial en la industria cervecera. Se libera en grandes cantidades durante el proceso de fermentación. Para los conocedores de la cerveza, el contenido correcto de co2 en bebidas gaseosas es un factor extremadamente importante para determinar el sabor. Al mismo tiempo, el dióxido de carbono asegura que la cerveza no se oxide durante su almacenamiento, lo que permite prolongar su durabilidad.

 

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  • Presurización y lavado

En la industria cervecera y vinícola, la presurización y el lavado de los contenedores o tuberías desempeñan un papel importante en la preservación de la calidad del sabor. La introducción de CO2 en el tanque de llenado genera una presión interna. Esto evita que se genere una cantidad excesiva de espuma durante el llenado. Enjuagar el tanque con CO2 durante el proceso de limpieza también elimina los residuos de los dispositivos filtrados y equipos.

 

  • Inertización

En la producción de los zumos de frutas, el CO2 reduce la reacción de los ingredientes del zumo con el oxígeno presente en los recipientes, evitando así cualquier fermentación indeseada durante la vida en bodega del producto. Esto asegura prolongar la calidad sensorial.

 

 

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